viernes, 5 de julio de 2019

Trucheros: tizne y bajos salarios

Cada día son desplazados por
máquinas cosechadoras de caña


Luis Fernando López Parra




A sus 16 años, Armando Ortega González ya sabe de responsabilidades y lo duro del trabajo del campo. Contratado como truchero para el corte de caña en los predios de agrícola Ohuira, dejó su pueblo Témoris, Chihuahua, para vivir cuatro meses en el albergue del Ejido México.
El, al igual que cerca de mil 500 jornaleros agrícolas que cada año vienen a trabajar a la región, desde el pasado martes y a temprana hora sale del módulo que ocupa para iniciar, cahuayana en mano, con las labores desde las 5 de la mañana hasta después de las 12:00 horas.
Ocupa un espacio individual en el módulo de solteros, ya que en esta ocasión no vino acompañado por su familia, por lo que comparte parte de su estancia con el resto de cerca de 50 a 60 trucheros de diferentes partes de la entidad.
Pese a su corta edad y un poco desconfiado durante la entrevista, este joven tarahumara, que desde los 14 años se ha dedicado a las labores del campo, iniciándose precisamente en el corte de caña en la zafra del 99, admite que es un trabajo pesado.
Con los rasgos duros en su cara negra por el tizne, asegura que no tiene de otra, pues sus padres nunca pudieron darle estudio y apenas a cuarto de primaria cursó, pero sabe que la vida es así y por lo tanto tiene que enfrentarla tal cual es.
Aunque desconoce cuanto pagarán por metro en esta ocasión, ya que hasta el día de raya se liquida el primer pago, asegura que cuando menos espera obtener de 200 a 300 pesos por semana, pero en otros casos se puede llegar a los 500.
Allá en mi pueblo, comenta, cuando se termina la caña y las hortalizas, se trabaja en los aserraderos, cortando madera o de jornalero en las siembras para tener cuando menos que comer.
Antes de dar por terminada la plática, Ortega González pregunta por qué le toman fotos, a lo que le responde el fotógrafo: "Es que vas a salir en el periódico".
"Pero ni me peiné", replica mientras ríe enseñando sus gruesos dientes.

4 MIL EMPLEOS DIRECTOS CON LA ZAFRA

Tras estar a punto de ser cancelada la zafra cañera, después de 22 días de huelga en el ingenio local, por fin el pasado martes por la mañana se puso en marcha, de la cual se esperan obtener cerca de 95 mil toneladas de azúcar en los 140 días que dura la molienda.
Dicha producción se espera obtener de un total de un millón 200 mil toneladas de caña que se habrán de cosechar de las 14 mil 500 hectáreas sembradas durante el presente ciclo agrícola a partir de un rendimiento de 9.1 por ciento de sacarosa por hectárea.
Según cifras de la azucarera, el sindicato y los cañeros, se crearán 4 mil empleos directos, de
los cuales cerca de mil 300 son cortadores de caña, más los 800 obreros del ingenio y el resto entre choferes, operadores de maquinaria y equipo, personal del campo, administrativo y gerencial.
Se tendrá una derrama económica de 50 millones de pesos mensuales que arrojan números superiores a los 200 millones de pesos incluyendo los 12 millones de pesos que se utilizaron para la reparación de la fábrica, previo al inicio de la molienda.
Iniciada el pasado martes por la mañana, en la actual zafra cañera, que abarca 140 días, se espera que se vuelva a tener una cosecha y producción récord de los últimos dos años y la derrama económica en beneficio de la región.

SIEMBRA DE CAÑA, UNICA OPCION

Pese a continuar la controversia con el programa "Socios del Ingenio", como ha denunciado la dirigencia campesina, ya que los contratos son completamente desventajosos para los ejidatarios que rentan sus parcelas al ingenio, en realidad no tienen de otra.
La falta de una política agraria más realista, nulos créditos, los bajos precios a los granos y los problemas de comercialización de cosechas, ha provocado que la mayor parte de los campesinos continúen amarrados a los contratos de arrendamiento de la azucarera.
Incluso, César Artemio Pacheco Gutiérrez, dirigente del Comité Municipal Campesino número 5, encabezó en meses pasados varios plantones frente a las oficinas de Agazúcar y Agrícola Ohuira para demandar el pago de las rentas y el reparto de utilidades.
En más de una ocasión el líder campesino acusó que los contratos de arrendamiento se habían convertido en una trampa para los propios ejidatarios, pues la mayor parte de las comunidades no recibían los beneficios económicos, ya que ni tan siquiera se les daban empleo.
También ha señalado en esa y otras ocasiones, que el programa "Socios del Ingenio" había sido impuesto por líderes venales que poco les importó la defensa de los campesinos, a lo cuales dejaron "colgados de la brocha" con el problema del cobro de sus derechos.
"Los campesinos se han convertido en esclavos de sus propias tierras", admitió.
El dirigente de la Unión Local Cañera, Roberto Torres Reyes, reconoce además que los productores no tienen otra opción, ya que para la siembra de hortalizas u otro tipo de cultivos se requiere mucha inversión y los granos de plano no son alternativa actualmente.
Aunque acepta que la producción de caña tampoco representa la panacea para el sector social, por el momento no tienen más camino que seguir supeditados a los contratos de arrendamiento a la espera que la agroindustria repunte y se mejoren sus ingresos.

LOCALES, MAYOR~~IA DE TRUCHEROS

Los albergues de cortadores de caña están ocupados por alrededor de 300 trucheros traídos de otras zonas del país, como Chihuahua, Zacatecas y Nayarit, ya que la mayor parte, cerca de mil jornaleros, son de las regiones de Guamúchil y serrana del norte de la entidad.
El coordinador de campamentos cañeros, Luis Córdova Guerrero, afirma que en esta ocasión se dio prioridad a los jornaleros regionales que años anteriores ya habían venido a trabajar en
el corte de caña y que ahora se logró contratar de manera más rápida.
Además, comenta, de esta forma se destinan más recursos para la atención de sus familias, pues ahora se cuenta con más atención en salud pública, educación, seguridad, higiene y desayunos escolares, que vienen a reforzar los programas de apoyo a los trucheros.
"Cada año se busca mejorar este tipo de prestaciones, ya que de lo que se trata es de que obtengan todos los beneficios laborales que ofrece la ley a fin de que desempeñen mejor su trabajo, mejoren sus ingresos y eleven la productividad".
Córdova Guerrero asegura que en temporada normal cualquier truchero llega a ganar de 500 a 600 pesos por semana y el que menos no baja de los 200 pesos, ya que todos trabajan por tareas o de acuerdo a los metros que logran hacer diario.
"Nuestra labor", indicó, "es evitar al máximo los accidentes laborales en el campo, así como mantener la seguridad de las familias y los trucheros en el interior de los albergues, por lo que no se permite el ingreso de bebidas embriagantes ni drogas".

EL HOMBRE CONTRA LA MAQUINA

El desplazamiento del hombre por la máquina se sigue cumpliendo a cabalidad, ya que en el caso de los trucheros y las cosechadoras de caña los rendimientos en el corte están en relación de uno contra tres, pues una sola cortadora mecánica hace las 3 hectáreas de 10 humanos.
En un recorrido por las seis divisiones y frentes de trabajo, incluída la cuadrilla de las cuatro cosechadoras mecánicas, se pudo constatar cómo la tecnología se ha convertido en una de las amenazas más fuertes para la mano de obra en el corte de la gramínea.
De acuerdo con la versión de los trabajadores de campo de la azucarera, se espera que en esta o para la próxima zafra cañera ya se contará con otras cuatro cortadoras mecánicas, lo que vendrá a desplazar cuando menos a un 30 por ciento de los trucheros que se contratan cada temporada.
Con esto, irremediablemente se habrá de cumplir el proceso de modernización y mecanización del campo para mejorar la productividad agroindustrial en detrimento de la fuerza laboral del hombre, que cada día pierde presencia en los procesos productivos directos.

NO MANDAN INFANTES A LA ESCUELA

Además de los problemas de desnutrición infantil y las enfermedades endémicas, la resistencia de los padres para mandar a sus hijos a la escuela se han convertido en otro de los incovenientes, pero con la ayuda de las trabajadoras sociales y los maestros se ha logrado tener buena asistencia.
En muchos de los casos, reconoce el maestro del Conafe Juan Gabriel Santos Moroyoqui, los padres prefieren llevarse a los menores a las labores del campo, pero para ello se ha implementado un programa de educación con jóvenes mayores de 13 años que son atendidos por el INEA.
En los albergues cañeros se atiende a una población cercana a los 200 niños que cursan la educación preescolar, primaria y de adultos, por lo que se da prioridad a los grupos de
migrantes con mayor atraso, como son los de las zonas serranas, afirma.
Para estos grupos, abunda, el Conafe implementa programas integrales de enseñanza con los alumnos más avanzados o los conocidos como tutores para el caso de infantes que hablen una lengua diferente al español, como el caso de los tarahumaras.
"Pero en los albergues hasta ahora son casos aislados, ya que la mayor parte de los jornaleros migrantes son de la región, o de Chihuahua y Zacatecas, lo que permite tener grupos y niveles con mayor homogeniedad a la hora de impartir las clases", asegura.

EDUCACION PARA LA VIDA

El profesor que atiende a los niños del albergue del Ejido México admite que la educación que imparte el Conafe, además de la enseñanza tradicional para la población infantil migrante, prepara a los niños para defenderse y enfrentar los problemas de la vida.
Reconoce que por su condición humilde, la mayoría de los niños migrantes no podrán acceder a una carrera profesional y los programas educativos del Conafe sólo buscan enseñar lo indispensable de la escritura, lectura, operaciones matématicas y la convivencia armónica.
Otra vertiente de esta enseñanza, agrega, es que debido a su condición pluricultural, se les inculca el valor de la aceptación de razas e idiomas, sin discriminación y sin castigos, sino encaminado a lograr la igualdad en sus relaciones sociales y grupales.
"La dinámica de grupos para realizar sus proyectos diarios, de vida, el pase de lista, el fortalecimiento de lazos afectivos entre niños y niñas, la adquisición de responsabilidades y la integración de talleres para leer y escribir, son las formas que les permiten interactuar entre ellos".
Santos Moroyoqui añade que además actúan en diferentes comisiones para desarrollar actitudes, como son el minuto del canto, la asamblea, la biblioteca, sus trabajos favoritos, nuevos descubrimientos, bibliografías, libro de la vida y las lenguas, correos y periódicos comunitarios.
La educación primaria se divide en tres niveles, que engloban los seis grados, y al final de la zafra que tradicionalmente concluye en mayo, los niños reciben su certificado y su beca que les permitirá continuar con sus estudios al año siguiente.

DESNUTRICION, MAL ENDEMICO

Erika Reyes Verdugo, trabajadora social de los albergues, reconoce que además de las enfermedades tradicionales que enfrentan las familias de los trucheros, en 90 por ciento de la población infantil la desnutrición continúa siendo un mal endémico.
Incluso los padres de los niños sufren de enfermedades crónicas precisamente por la falta de una alimentación adecuada, ya que la mayor parte de los jornaleros basan sus comidas en tortillas, frijol y chile, y son pocos los que incluyen verduras y carnes.
Pese a la entrega de desayunos escolares, comenta, la mayoría de los infantes no logran asimilar completamente los nutrientes que reciben, pues las enfermedades se convierten en otro agente desinhibidor del reforzamiento complemetario de la comida que reciben.
"Pese a ello, la azucarera trabaja en los programas de prevención de salud al contar con una clínica del IMSS en cada albergue, y en caso de enfermedades que requieren hospitalización se canalizan a los espacios de atención con que cuenta la misma institución pública".
Reyes Verdugo asegura que además se trabaja en coordinación con la Secretaría de Salud para levantar muestras sanguíneas entre las familias de los trucheros para detectar posibles casos de tuberculosis, paludismo y otro tipo de enfermedades infectocontagiosas.
Hasta el momento, agregó, se han detectado cuatro casos sospechosos de paludismo, pero ya se les suministró el medicamento para evitar cualquier contagio en espera de que el próximo martes se tengan los resultados de las pruebas sanguíneas.

LOS AMBULANTES TAMBIEN APROVECHAN

Debido al conflicto suscitado entre vendedores ambulantes y la azucarera al instalarse frente a los albergues cañeros, las autoridades municipales tuvieron que intervenir para regularizar la expedición de permisos y proporcionar el espacio adecuado para su reubicación.
Como se recordará, el pasado miércoles agentes de la Policía Municipal desalojaron a casi 100 ambulantes que habían ocupado parte de las calles y el interior de los campamentos de trucheros, sin autorización oficial y obstruyendo el tráfico vial.
El oficial mayor del Ayuntamiento, Natalio Quevedo Rubio, afirma que sí se permitirá la instalación de los comerciantes informales, previa liberación de los permisos y una vez ubicado el predio donde se habrán de quedar mientras dure la zafra cañera.
"De lo que se trata es de mantener pleno control del tianguis y la vigilancia requerida para que las familias de los jornaleros puedan acudir sin riesgos, ya que además se habrá de implementar un operativo conjunto de Tránsito, Policía Municipal, el sector salud y la compañía azucarera".

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